Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

sábado, 6 de junio de 2009

Algo (el amor)

algo hay
que me permite
amar sin esperanza,

sonreír
sin rencores
al dueño de la herida

y ser rama
agitada
que besa en los labios
al viento que me arranca cada hoja

algo hay tan sencillo
que pocos lo comprenden
en la entrega del río
cuando cae en cascada

el fluir de miriadas
de partículas niñas
que se abrazan y juegan y sonríen y aman

algo hay
que no entiende
de silencios helados,

algo,
hierro candente
que perfora el letargo
en que mueren muñecas
con el alma de trapo
que se pintan los ojos
follan
ríen
y luchan
por un hueco en el pozo
y un pedazo de tumba

algo hay
en la tierra,
en su húmedo vientre,
en la matriz podrida que abona este espanto,
algo en la espina afilada de mis huesos
algo
cierto
ancestral
esencia de lo humano

y también está el miedo
a nombrarlo
y matarlo.

2 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Los silencios helados, qué peligro. Tanto como tener una pistola a mano y "nombrarlo".
Bonito poema, Mayte.

Adolfo González dijo...

Ho he vuelto a leerte. Y me sigue gustando. No lo haces nada mal. Buena suerte.