Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

sábado, 7 de marzo de 2009

Salida 39

Puestas en fila
las horas infinitas
asfaltan la autopista
que me trae a estos versos...

parada en la cuneta
reviso el cambio,
las monedas
húmedas y calientes
que una mujer obesa
y con auriculares
me dió en el peaje
de la última salida...

(ahora que lo pienso,
llevaba gafas de sol,
parecía ciega, sorda:
la suerte repartiendo
sus migajas)

no hay mapa en la guantera,
al copiloto
lo perdí en la última parada,
la gasolina se agota
y la radio
solo repite
baladas de amores imposibles...

solo conozco el camino
recorrido,
cada metro de asfalto
que hoy arde en mi memoria,
todo lo que perdí
al tomar cada desvio...

parado el motor,
ahogado, muerto,
miro la negra cinta
que conduce al futuro,
un cambio de rasante
que oculta el horizonte,
lo único que queda,
mi camino...

cuento de nuevo el cambio,
céntimos,
nada,
un breve capital
para una vida,
dejo la maleta en el asfalto,
abrazo a la esperanza
y una lágrima
rueda sobre el volante...





por lo que más quieras,

me digo,

trata de arrancarlo.

2 comentarios:

Jose Luis Zúñiga dijo...

Guau, me gusta mucho! Y realmente su estructura es la de una carretera solitaria... (pongo puntos suspensivos, que son los que te gustan).

hombrepez dijo...

El problema es saber si la carretera que cogemos nos lleva a donde queremos ir....

Me ha gustado mucho.