Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

viernes, 27 de febrero de 2009

Posees la grandeza
de algunas catedrales,
la serena quietud
del dolor hecho piedra,
tesoros olvidados
tras lápidas de marmol
con nombres de mujeres
que no te conocieron.

Florece en tus rincones
un sabio musgo antiguo
y baila en tu aliento
el polvo de los siglos,
la palabra del hombre
que amó y fue condenado;

cuando un rayo de sol
golpea tus vitrales
te inundas de colores
y asciende un vaho suave,
sudor de duro suelo
que se sabe, aún pisado,
obra de un dios que crea,
milagro de equilibrio;

belleza en cada piedra
y piedra hecha carne,
carne y huesos de hombre,
tu vertical paciencia,
tu ingrávido tesón,
tus seguros cimientos,

tú,
catedral, refugio,
lección para arquitectos,

tú,
siempre en construcción,
sueño de un loco,

tú,
eterno habitante del centro de mis plazas.

4 comentarios:

Marta Noviembre dijo...

Diosmíopedazodefinal, Mayte! Como telea mucho más, me vas a poner la cardiopatía a puntito de estallar.

Un beso, preciosaprincesa

el gato estepario dijo...

Bella comparación. Me gusta, me gusta la comparaión.
Me das ideas para comenzar yo otra tanda de comparaciones, jeje.

Saludos desde las estepas gatunas.

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Jo, Marta, que me emociono con estas cosas! Gracias, gracias muchas. Me encanta tenerte por aqui, navegando entre mis versos.

Besitos con abrazo

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Victor, me encanta que te sirva de inspiración. Es precisamente eso lo que busco cuando leo poesía o lo que sea, algo que me mueva por dentro y me despierte las ganas de crear, me inspire, me dé ideas. Y me encanta saber que alguno de mis poemas tienen ese efecto sobre otros... es el arte que se alimenta de si mismo, que crece exponencialmente y se expande como el universo.

Ya que no soy musa, que al menos mis poemas llamen a Calíope de un silbido y la pongan a trabajar; para otros, para mi también, para todos.

Besos con abrazo; para tu estepa desde mi isla