Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

martes, 13 de enero de 2009

Teocidio, genocidio, suicidio


Se quiebra entre sollozos,
vaso de barro antiguo,
aquel creciente fértil abonado
con la sangre
de mil generaciones;
se suceden los pueblos elegidos,
los dioses verdaderos,
Baal, Yahveh, Elohim, Alá,
y el arco de Nemrod,
otra vez tenso,
dispara entre los ojos
de cada omnipotencia.

Conquistadores, Daríos, Alejandros,
exilios, éxodos, teofanías,
en Jericó resuenan las trompetas,
cae Nínive cada vez que amanece,
y desde Gilgamesh
a esta misma mañana
carne inocente
revela la impostura:
no hay más que una tierra prometida,
la que espera
al fondo de la tumba.

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