Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

miércoles, 28 de enero de 2009

Te pariría mil veces

Déjate nacer, amor, de nuevo
de mis entrañas,
desnudo, empapado de vida.

Arrancándome un grito,
exhausta y sonriente
hoy quiero darte a luz,
milagro aún posible,
e inundar con mis ganas
tus vacíos pulmones.

Recorre nuevamente
el canal de la vida
y desde lo profundo del vientre
que un día tanto amaste
deslízate hacia el mar,
pez condenado
a sendas polvorientas y pasos extraviados.

Déjate nacer, amor, de nuevo
en el sudor del miedo compartido,
en el abrazo del tiempo que se agota,
en la mirada perdida de las noches
y en el regalo de cada nuevo día.

No hay comentarios: