Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

domingo, 4 de enero de 2009

Añoro mi inocencia

Añoro a veces
el corazón apátrida
capaz de dibujar
mapas del mundo
en la arena
de un parque,
columpios oxidados,
selváticas adelfas,
fuentes de caños fríos,
océanos de asfalto.

Añoro a veces
o siempre,
cada día,
la siesta obligatoria del domingo,
el futuro
imposible
de ser Amelia Earhart,
volar,
ser Harold Lloyd
a las tres menos cuarto.

Añoro aquella paz
de la ignorancia,
la fe
en un amor que llegaría,
infinitos posibles
en la noche de Reyes,
miles de dudas
que urdieron dos verdades:

solo existe el camino recorrido
y el amor es lo único que vale.

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