Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Laberintos

Tengo un laberinto
en la garganta
y allí
perdidos
cientos de minotauros,
veinte palabras
que buscan la salida,
quizá un verso
que vuela tras tu risa.

Tengo un laberinto
en cada paso
y allí
olvidadas
mis huellas en tu orilla,
cientos de atajos,
algún que otro camino,
mis botas viejas
y el barro en los tobillos.

Tengo un laberinto
en la mirada
y allí
las sombras
del fondo de un abismo,
legañas secas,
lágrimas oceánicas,
patas de gallo,
el rimmel siempre corrido.

Tengo un laberinto
pero no tengo mapas...

- Siempre a la izquierda
- ¡Si fuera tan sencillo...!

1 comentario:

Maga dijo...

Me gustan mucho los minotauros en los poemas, las indicaciones para llegar a lugares que no existen, y los piratas de Nunca Jamás que acabo de encontrar.

Un beso, Mayte.
Elia