Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Una del Oeste

Herida de muerte,
asesinada
a manos de mi propia vida,
el certero balazo,
aurícula,
ventrículo,
la aorta desgarrada...

y el listo de turno,
machete indio
y barba de tres días,
que se empeña
en cauterizar la herida
con pólvora
de sus balas...

- Muerde fuerte el pañuelo
(y cuando prenda la yesca,
te desmayas)

pero
¿quién cojones
ha escrito esta escena?

después de tres días de fiebre
lo suyo
es que una india,
maciza,
trenzas engominadas,
refresque la frente del herido
con paños blanqueados
en orina de bisonte...

pero yo
cada vez que abro los ojos
me encuentro desnuda
sobre la sucia mesa
de la cocina,
desangrándome,
oliendo a pólvora,
los bordes de la herida
ampollas
infectadas
y el tipo del machete
escupe aguardiente en un emplasto...

- Esto te va a escocer.
- ¿Por qué me curas?
- Considérame un amigo.
- Con amigos como tú...

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