Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Los pétalos de Margarita

¿Para qué
deshojar más margaritas
si ya sé la respuesta?

Me quiere.

Pero no cambia nada,
cada mañana llueve
y el rocío
me cubre
cada noche,
la alegría
de pétalos impares
se diluye
en los días infinitos,
palomas,
antenas,
autobuses
con todos los cristales
empañados,
aceras que resbalan,
hojas muertas,
jardines careados,
flores tardías,
arroyos,
barro,
setas,
vuelve el frío
y el paisaje
de todos los otoños
se aferra a mi ventana,
toca la rama muerta
los cristales
y se ríe,
desnuda de cuidado...

Vaya, seguimos solas... ¿no habíamos quedado
en que te quiere?

¡Qué sabrás tú,
hija estúpida del árbol
de lo que ocurre
en las almas
más mortales?
Mira la margarita,
ella lo jura
una y mil veces...
me quiere, es un hecho.

Cae la noche
en medio de la tarde
y mis caricias
son para Margarita
que desde un vaso,
tullida,
me sonríe.

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