Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

lunes, 10 de noviembre de 2008

La culpa es de la Plaza de Santa Ana

Hay que amar mucho
para no amar de menos,
para bajarse
las bragas del sentido
común que ata
y amarra
pies inquietos,
espanta sueños
y enmarca
orlas y títulos.

Me descompuse,
reloj bicentenario,
en catalinas
robadas al olvido,
en muelles saltarines oxidados,
en carillones,
péndulos
y tornillos.

Te regalé
mi esfera atigrada,
un arañazo a las 2:45,
siete de siete,
acróbatas borrachos,
olvidamos la red,
reimos como niños.

Hay que amar mucho
para no amar de menos,
para esperarte
al borde del abismo.

No hay comentarios: