Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Tanto miedo

Todo el fervor,
la pasión,
mi ansia de aire
mueren cada noche
en mi cama vacía
y cada madrugada
ensayo desnuda ante el espejo
nuevas contorsiones
como en un kama-sutra solitario,
buscando la postura
que encaje en los huecos de tu vida
y le grito al miedo,
a Dios,
a las arañas,
suplico que también hoy estés vivo,
te envío por paloma mensajera
las pocas fuerzas
que han sobrevivido
al terror de perderte para siempre
y el resto del día
con los bolsillos vacíos de poemas,
con la pluma apoyada
en la curva de tus hombros,
desando el camino
a la cordura
y cruzo sin mirar
las vías muertas
de los trenes fantasma
que tú, aún, no has tomado.




Este poema no habla de lo que vivo hoy, habla de lo que fue mi vida durante muchos meses. Hoy gran parte de ese miedo ha desaparecido y por fin me siento capaz de ponerlo en palabras, porque era un terror tan inabarcable que ni siquiera podía mirarlo de frente. Ahora le veo la espalda, le veo alejarse y me alegro. El miedo es el peor enemigo de la vida, del amor. Por miedo se hacen auténticas estupideces y se corre el riesgo de perder definitivamente aquello que se ama. Ahora que no tengo miedo, ahora que he visto una luz donde antes solo vi oscuridad, ahora que confío, que sé que todo irá bien, ahora que sé sonreír por mi misma estoy preparada para perder mil veces la misma batalla y llorar hasta el final las mismas lágrimas. Ahora puedo seguir esperando en el pasillo con las toallas limpias en la mano, porque estoy segura de que no habrá sangre saliendo por debajo de la puerta... (Chambermaid, ¿lo recordáis?)

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