Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

domingo, 26 de octubre de 2008

Sola, fané y descangallada

Hay un océano inmenso
entre nosotros,
lágrima Atlántica, amarga, infinita,
que sobrenado
en el sueño ilusionado
de reencontrar mi huella
en la cueva
de las manos

y me lanzo en mi esquife
frágil,
breve,
Solís,
Mendoza, abocada a la conquista
de algún Rey Blanco que aguarde
mi llegada,
mi Potosí,
mi Río de la Plata,

te regalo ternuras imposibles
y te enredo en mi abrazo,
alga,
sargazo,
hasta hacerte encallar en mi bahía,
mis tropicales muslos
que le aguardan,
espera estéril como arena de playa...

cierro los ojos, abandono su costa,
navego la distancia,
y me apodero
del verde selva de tus profundos ojos
clavado en mitad
de mi poca esperanza...

y aún conservo el ombligo
anclado al fondo,
la amarra eterna asida a un puerto ingrato,

le presto alas al sueño
de encontrarme
con una nueva vida
y cruzo el charco
etérea,
sutil,
hecha poema,
liviana,
dulce,
bebiendo tus palabras
y tu voz
que acaricia mis versos
y mis versos
que vuelan a buscarla.

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