Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

miércoles, 8 de octubre de 2008

¡Dejaste tanto tuyo en mi!

Dejaste tanto tuyo en mi
que, estoy segura,
volverás a buscarlo.

Sé que está ahí
salvándome en los bares
de la maldición
que persigue a los poetas,
porque el tuyo es amor
para gozar de día,
sin alcohol,
sin tabaco,
sin abrazos vacíos.

¡Dejaste tanto tuyo en mi!

Enseñaste a mi espíritu
el lúcido camino
de la entrega,
aquello que impera
más allá de los sentidos,
el sexo de los ángeles
que se aman desde dentro.

¡Dejaste tanto tuyo en mi!

y echó raíces
que hoy son venas,
arterias, autopistas de vida,
caminos de amar y sentir,
no tengo otros,
íntima convicción, pura certeza,
tu semilla invisible
que anidó en mi sueño
y florece incluso en el otoño.

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