Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Sandalias de dedo

Será, quizá,
porque los pasos
más seguros
que he dado en mi vida
fue desnuda,
hundida mi risa
al fondo de tu pecho,
abrochadas tus ganas
a mi ombligo,
tus brazos
sosteniendo mi equilibrio
y mis helados pies
sobre los tuyos,
veinte dedos besándose,
planta y empeine,
tú mi suela,
mis sandalias de dedo,
como en un vals
girando,
salvándome del frío
suelo de mármol,
el ruido,
las astillas,
las luces de color de la Gran Vía,
el mundo
con su lluvia
y sus traiciones...

será, digo, por eso
que cada vez que vuelves por un rato
solo deseo abrazarte
y subirme
de nuevo
a tus inciertos pasos.

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