Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

¡Qué viva México!

Te veo cerca de mi,
inmenso,
inabarcable,
tanto
que tengo que mirarte
varias veces al día
para hacerme una idea
y sospechar
acaso
esa promesa
de abrazo de anaconda;
por eso me gustáis
los tipos altos,
porque podéis ahogar
con vuestra anatomía
y sin embargo
brindáis tanta ternura
en cada caricia contenida,
muestra de amor
que pudiendo
no mata
y se limita
a regalar un cobijo
seguro
a las que, como yo,
algún día queremos
dormir tranquilas
en un nido de abrazos.

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