Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

martes, 30 de septiembre de 2008

Equipajes perdidos

¿Dónde hay que reclamar
cuando te encuentras
sin mudas de esperanza
al levantarte,
sin calcetines limpios
de andar nuevos caminos?

- Disculpe señorita,
¿no ha visto mi maleta,
una pequeña
en la que cabe todo?

- Rellene un formulario
y, si aparece,
un mensajero la llevará
a su casa.

- Y, mientras tanto,
¿como salgo a la calle,
si estoy desnuda
de sueños
y futuros?


(Rescato este poema que escribí allá por el mes de Abril, antes de estrenar este rincón. La inspiración se la debo a un poema de Antonio y, como no, a ese equipaje que ando perdiendo y encontrando constantemente, esas maletas que quiero llevar conmigo y que tienen patitas y voluntad propia...lo sé, el amor no es una maleta y él tampoco. ¡Qué fácil sería todo si solo con mi voluntad bastase! Por suerte mis sueños son demasiado grandes como para meterlos en una sola maleta, mi esperanza está repartida en varias bolsas de viaje y mi salud ya está lo suficientemente recuperada como para llevarlas todas a cuestas. Y tampoco voy a quejarme del amor que echo en falta, a día de hoy ya solo creo en el amor que se entrega, el que yo soy capaz de dar. Si ese amor tiene algún día la inmensa fortuna de verse correspondido, daré gracias a Dios; si no, las daré igualmente por haber conocido a esa persona que me ha hecho desear ser mejor, que me ha hecho ver la vida de otra manera. Me siento afortunada, mucho.)

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