Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Cuento para dormir a las infinitas hijas de Aracne

Se me ha llenado
la vida
de arañas,
pequeñas
pero duras,
tenaces
como este
dolor
de miembro
amputado,
venenosas
pero
por desgracia
no mortales,
como
los celos
absurdos.

Creí
haber terminado
con la plaga
cuando
aplasté
con rabia
entre el índice
y el pulgar
aquella
que tatuaba
la piel
de mi dormitorio.
la que
cada noche
vagaba
impune
sobre mi cuerpo
anestesiado
y bebía
mi sangre
al tiempo
que me inyectaba
tu recuerdo,
que al despertar
nadaba
disuelto
en mis lágrimas.

Ahora
aquella araña
enorme
ha vuelto,
cada una
de sus células
convertida
en una nueva
amenaza
de ocho patas.

Y yo
he decidido
ponerles
nombre,
alimentarlas
y
cada noche,
antes
de dormirme
hablarles de ti,
para que ellas,
con sus diminutas
agujas
de crochet
tejan
mis sueños
y sellen
mis ojos y mis oídos,
taponen
cada orificio
con su pulcra
labor
de hilanderas
malditas
y atrapen
en sus redes
al tenaz
mosquito
de la duda.

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