Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

jueves, 21 de agosto de 2008

Si pudiera...

En tu breve paso
por mi vida
solo fuiste dueño
de un instante de piel,
de un breve deseo,
del sudor
y el placer
de alguna
fría noche.

Soñaste,
quizá,
en algún momento
poseer
algo más
que el envoltorio
y yo
olvidé
mostrarte
el título de propiedad
en que figura
su nombre
y una fecha.

Te lo dije, claro,
la crueldad
nunca ha sido
una de mis
virtudes,
pero hoy
miro atrás
y no puedo evitar
tropezar
con tu hermoso
cadaver,
con tu mirada
limpia
y tu dulce sonrisa,
con lo abrupto
de tu deseo,
la franqueza
de tus caricias
y la ternura
de tu abrazo.

No pude darte
algo
que hace tiempo
ya no me pertenece,
pero
si fuera mio
volvería
sobre mis pasos
y trataría de reanimarte
con un apasionado
boca
a
boca.

Es tarde,
lo sé,
los muertos
no suelen
resucitar,
pero de pronto
anhelo tu calor,
tu aliento
de tabaco,
la sencillez que nace
de ese puro
instinto
y el infinito
campo de batalla
de tu cuerpo.

Ansío ovillarme
de nuevo
en el seguro
refugio
de tu pecho
y oirte susurrar
futuros y pasados,
dormir
pegada a ti
y aún
sin pertenecerte
darte
lo poco que de mi misma
aún
poseo.

Creeme,
si pudiera,
te amaría apasionadamente.

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