Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

viernes, 22 de agosto de 2008

Regálame al menos tus palabras

Como el suave
oleaje
de este mar
casi
en calma
así
sedado,
dormido
en la esperanza
se balancea
mi amor
entre
el recuerdo
y el incierto
aún lejano
futuro,
mecido,
acunado
por la certeza
que canta alegre
con su voz
de sirena.

De vez en cuando
me llegan
tus palabras
que invariablemente
saben
a hueco
de ascensor,
a ese instante
suspenso en lo sublime
después de sonar
la última nota
en la eterna sinfonía
del tiempo,
a "este libro terminó de imprimirse..."
en la página final
de la mejor novela,
a palmada
colgada
al terminar el aplauso,
a casi nada,
a vacío
infinito
entre galaxias...

y sin embargo
esas palabras
son el mejor regalo.

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