Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

martes, 5 de agosto de 2008

La larga cola de mi cometa

Voy a lanzar
al olvido
mis dolores
y algunas
lágrimas
amargas,
pertinaces,
atándolos
con cintas
de colores
a la cola
de la cometa
que ayer
clavé en tu cielo

quiero verlos
volar
lejos
distantes
en esa altura
nítida
y transparente
en que todo
parece
más sencillo,
en que no resuenan
las voces
convenientes
y solo imperan
las leyes
de la física

habitarán
libres
esa limpia
atmósfera
en que se olvida
la suciedad
del barro
que hace amar
la podredumbre
a quien no sabe
hurtar su alma
al sueño
imperativo
y tenaz
de los gusanos.

Voy a prender
a mi seda
voladora
clavada en el centro
de mi cielo
aquello
que me apena
y lo que amo
en el fondo
secreto
de mi entraña
para alejarlo
del polvo
de los muertos
y preservar
su belleza
intangible,

y con su hilo
prendido
a mis labios
recitaré
cada día
ese credo
que me convierte
en obediente
hija
del amor
de aquella
diosa madre,

porque hay
en mi dolor
y en mis lágrimas
más belleza
y amor
que en algunas
sonrisas.

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