Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

jueves, 19 de junio de 2008

Siempre lo mismo y siempre diferente

Hay un latido
tan viejo
como el mundo,
la prueba
irrefutable
de que algún
dios
existe,
voraz instinto
que,
al fondo
de una cueva
el primer hombre
lloró
y condenó Troya.

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