Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

sábado, 7 de junio de 2008

Pasando las de Caín

Lloramos como Adán
expulsados
del paraíso
desde el momento
en que abandonamos,
cubiertos
al mismo tiempo
de agua de vida
y desechos,
la caverna
en que todo
era perfecto.

De ahí en adelante
coleccionamos
fracasos enormes
y pequeñas
victorias,
con los ojos puestos
en ese paraíso
del que nos expulsó
nuestra propia
madre.

Después de esta
primera traición
¿como confiar
en nadie?

2 comentarios:

Jose dijo...

... ayer me crucé con Abel y hablamos de ti, me dijo que Caín te estaba confundiendo, que no le hagas caso, que la vida está llena de grandes derrotas pero también de grandes victorias... pero que no nos damos cuenta de ellas... me dijo que la primera victoria es respirar fuera de esa cueva, y además es para toda la vida... así que respira y respira y respira y respira y respira y respira y respira...
Besos de colores

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Abel y tú tenéis razon... por suerte he aprendido a disfrutar de esas victorias, aunque haya días negros o grises o simplemente nublados.

Este poema es más un reconocimiento de lo estúpidos que somos a veces, dejándonos llevar por la derrota. Todos pasamos las de Caín alguna vez, y quizá necesitamos a alguien como tú, que hable con Abel y nos recuerde que la vida es en si misma una victoria.

Un beso luminoso y feliz,
Mayte