Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

martes, 3 de junio de 2008

Poesía Municipal

¿Recuerdas aquellos claveles
colgantes
rebeldes,
que florecían
entre sus propias
hojas
secas
allí,
en un balcón
de la calle
del Nuncio?

Aquella noche
a ti
te podían las ganas
y yo
quería dormir
cien años,

quería quedarme
para siempre
dibujando
los balcones,
golpeándome
las rodillas
como una moderna
costurera
con las férreas patas
del velador,

quería pasar
el resto
de mi vida
refrescándome las muñecas
con el frío
mármol,
calentándome
el alma
con el café.

A ti
te cuesta
entenderme,
a mi
me cuesta
perdonarte
que no me entiendas:

no es que no sepa
dibujar gatos,
es que se te notaba
demasiado
que te podían las ganas.

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