Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

sábado, 31 de mayo de 2008

Knock Out

Este combate
parece no acabarse,
me subí al ring
sin saber
lo que hacía
y ahora
solo espero
que suene la campana.

El público me grita
que tire la toalla,
con cada puñetazo
susurras
en mi oído:

“Dejalo ya,
no quiero hacerte daño”,

sangro,
tropiezo,
el juez lleva la cuenta,
escupo dientes,
pero ya
no me duele.

Solo me duele el orgullo
y no me rindo,
dame otra vez,
pero esta vez más fuerte,
si no me matas
seguiré peleando.

2 comentarios:

Jose dijo...

contra qué... o contra quién peleas en el ring?
Besos de colores

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Es la pelea más vieja del mundo, la de la esperanza y el amor contra la indiferencia, contra el silencio, contra el desamor... esa pelea que solo termina cuando somos capaces de arrancarnos el corazón mirando hacia otro lado, para no ver como con él se nos escapa la vida.

Un beso grande,
Mayte