Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

martes, 20 de mayo de 2008

Hipersensibilidad primaveral

Ando estos días
con el alma
en cueros,

lo sé
porque he llorado
cuando ante mi ventana
dos gorriones
inventaban
el huevo.

2 comentarios:

Caste dijo...

existe pa hipersensibilidad
invernal...lloré cuando al levantar la persiana una mañana
el paisaje era blanco...

y la hipersensibilidad otoñal, cuando una lágrima se escapó al recordar el olor a castaña asada en segovia...

o la hipersensibilidad veraniega, al llorar con un beso de agosto a ras de hierba...


si es que hay sentimientos a-estacionales...y llegan cuando menos te lo esperas....


un abrazo Mayte

Mayte Sánchez Sempere dijo...

La verdad es que no sabía muy bien como enfocar este poema, porque eso de llorar al ver a dos gorriones "echar un polvo"... que ya no sé si es sensibilidad o simple necesidad :D

Fuera de broma, es cierto que algunas personas sentimos la vida mucho más que otras (o somos más permeables) y es una suerte, aunque no siempre sea una alegría.

Eso si, los momentos malos son terribles, pero los buenos son tan maravillosos... es lo que tenemos los extremistas radicales del sentimiento.

Un besazo