Este es el lugar y este el tiempo desde los que escribo, un lugar en el que no hay gravedad que pegue los pies al suelo, en el que los sueños son posibles y solo el amor y la amistad importan. Aqui no caben la conveniencia ni el interés, aqui podemos, todos, ser felices.

Poneos cómodos, estáis en casa.

martes, 13 de mayo de 2008

Domingo

Tengo derecho,
igual que Dios lo tuvo,
a descansar
un día a la semana,
a llorar,
a esperar un abrazo,
a pedir una tregua,
a no ser siempre fuerte.

Tengo derecho
a hoy
no darte nada,
a pedir,
por favor,
que no me pidas,
a pedir yo
o a recibir
a cambio
de mis desvelos
un poco de consuelo.

Tengo derecho
a ser,
por hoy, cobarde,
a huir
sin luchar,
dormir en la trinchera
prestarle
la bandera
al enemigo
y ser mortal,
un día a la semana.

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